jueves, 4 de marzo de 2021

Comunicado 8M: Nuestra precariedad cubre el trabajo esencial.


 NUESTRA PRECARIEDAD CUBRE EL TRABAJO ESENCIAL 

 

Este 8 de marzo, día internacional de las mujeres trabajadoras, lo vivimos en un contexto marcado por una crisis sanitaria que ha sido gestionada poniendo en el centro los beneficios económicos y olvidándose de nuestras necesidades y nuestras vidas, lo cual ha repercutido en la clase trabajadora y especialmente en las mujeres con consecuencias devastadoras, como han sido la pérdida de derechos básicos y un aumento de la represión por parte de las empresas y del estado. 


Las medidas que se han ido tomando para contener el avance de la pandemia han acentuado el individualismo, la perdida de lazos y redes afectivas y aumentando la ausencia de mentalidad crítica, provocando así una total desmovilización y perdida de espacios de debate, fomentando el conformismo social e intentando romper toda resistencia organizada contra el patriarcado capitalista. 

 

Toda esta situación ha afectado de lleno a las mujeres de clase trabajadora, ya que nos hemos visto en la obligación de sostener una vez más los trabajos esenciales, hasta ahora invisibilizados, y con una mayor precariedad y carga laboral. Por todo esto seguimos defendiendo que la movilización, la autoorganización y la lucha siguen siendo las herramientas más útiles que tenemos a nuestro alcance para que un cambio social, en el que la vida este en el centro de las políticas, sea real. 


Por todo ello, seguimos reivindicando que: 

 

  • -Todas las violencias machistas son expresiones de una misma ideología de odio 


  • -Hay que acabar con la explotación sexual, reproductiva, la hipersexualización de nuestros cuerpos, la cultura de la violación y la impunidad de las manadas de violadores.   


  • -Reivindicamos un derecho a la interrupción voluntaria del embarazo de cobertura íntegramente pública y libres del acoso de la ultraderecha social y religiosa.  


  • -Exigimos el fin de la brecha salarial y los suelos pegajosos. 

  • Demandamos una corresponsabilidad efectiva y de gestión pública, que remunere dignamente, y de una vez por todas, los trabajos de cuidados. 

  • Abogamos por una sociedad que respete y valore la diversidad funcional, sexual e identitaria. 


  • -Nos posicionamos en contra de la ley de Extranjería y por la regularización de nuestras hermanas migrantes, esenciales durante todo el periodo de confinamiento y exigimos la acogida en condiciones de respeto a los derechos humanos de todas las personas migradas y refugiadas. 


  • -Apostamos desde una economía feminista por modelos sociales sostenibles donde la vida y no el lucro capitalista estén en el centro  


  • -Por la defensa de la soberanía alimentaria, en la que juegan un papel esencial nuestras compañeras campesinas y temporeras 


Hacemos un llamamiento a reparar y reconstruir las redes y alianzas feministas aprovechando la fuerza y el impacto social que hemos conseguido en años anteriores, tanto en las huelgas feministas como en las miles de iniciativas que se han ido llevando a cabo, para hacer de nuestras vidas, vidas que merezca la pena ser vividas, acabando con la precariedad, las violencias y la explotación. 


Compañeras, hoy más que nunca necesitamos estar en contacto, alerta y organizadas; Somos visibles, somos esenciales y ya hemos demostrado que sin nosotras se para el mundo. 


Ni un paso atrás. 

 

Manifestación 8m 2021: Esta crisis no la pagamos nosotras, la lucha feminista resiste!

 


Reproducimos el comunicado conjunto cara a la manifestación,
Sinergia Feminista y Asamblea Feminista.

MANIFIESTO 8M –ASAMBLEA FEMINISTA Y SINERGIA FEMINISTA- 

 

Hoy, 8 de marzo de 2021, Día Internacional de la lucha y alianza entre las mujeres, nos encontramos aquí, una vez más, para seguir defendiendo todos nuestros derechos adquiridos y para seguir reclamando los que aún nos quedan por conseguir. Nos encontramos en un contexto, a escala global, marcado por el auge de la extrema derecha, marcado por la imposición de políticas reaccionarias y restauradoras en diversos territorios del Estado, marcado por los discursos de odio, la misoginia, la lesbofobia, la xenofobia… Por eso, creemos necesario potenciar la lucha y la autoorganización y autodefensas feministas, abogando por un feminismo plural, antirracista, combativo y de clase, donde podamos aunar fuerzas, establecer alianzas y confrontar las diferentes opresiones que vivimos. 


Hoy nos encontramos en medio de una pandemia que ha afectado de especial manera a las mujeres, SOMOS las principales encargadas de las labores de cuidados de mayores, dependientes y menores familiares, SOMOS quienes asumimos en mayor medida las tareas del hogar, haciéndonos cargo de dobles y triples jornadas laborales, con lo que ello conlleva para nuestra salud tanto física como mental; hemos estado y seguimos estando en primera línea como personal sanitario, sobrecargadas de trabajo, altamente expuestas a la infección del virus, sin contar con los equipos de protección adecuados; SOMOS: las empleadas del hogar,  las cajeras, las reponedoras, las dependientas, las temporeras, las migrantes sin contratos, las limpiadoras, las maestras y las educadoras... quedó demostrado que los trabajos más feminizados, más denostados y precarizados, son también los más esenciales y por eso hoy, a pesar de la crisis sanitaria y de que se nos vaya a juzgar por estar en la calle, este año, más que nunca, no podíamos quedarnos calladas ni ser invisibilizadas una vez más, por eso estamos aquí y DECIMOS QUE ESTA CRISIS NO LA PAGAMOS NOSOTRAS. 


De la anterior crisis económica las mujeres salimos más precarias, más expuestas a situaciones de violencia, en casa, en el trabajo y en la calle, más pobres, más explotadas, por eso hoy, a las puertas de una nueva crisis social y económica, las mujeres decimos ¡BASTA! 


BASTA de la división sexual del trabajo!, que nos sigue condenando a los trabajos más precarios y peor remunerados. Situación que se agrava con la edad, en las mujeres migrantes, racializadas o con discapacidad haciendo que el 70% de las personas que viven en el mundo en situación de pobreza extrema seamos mujeres. 


EXIGIMOS políticas públicas para acabar con los techos de cristal, los suelos pegajosos y la brecha salarial, las mujeres ganamos 5.726 € menos al año que los hombres.  


EXIGIMOS que se ratifique el convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico, para que las empleadas del hogar puedan acceder a las prestaciones por desempleo. 


EXIGIMOS alternativas para las trabajadoras migrantes en situación administrativa irregular.  

  

EXIGIMOS pensiones dignas. Somos las que interrumpimos nuestra actividad profesional para asumir las tareas de cuidados (el 87,2% de las excedencias corresponden a mujeres). Nos pasamos la vida cuidando de los demás y cuando llega la jubilación recibimos pensiones de miseria (que nos arroja a la pobreza en la vejez) 


EXIGIMOS que los cuidados se encuentren en el centro de la vida, que se visibilicen,  reconozcan y remuneren, que se asuma la corresponsabilidad por parte de los hombres, de la sociedad y el Estado. APOSTANDO por una economía feminista y por modelos sociales sostenibles. 


-Decimos ¡BASTA! a las violencias que sufrimos por el hecho de ser mujeres. 

Sabemos que los asesinatos de mujeres no son más que la cúspide visible de una pirámide de violencias amparadas por un sistema patriarcal que, ahora maquillado y disfrazado de consentimiento, ejerce las violencias más extremas contra las mujeres. 


La violencia machista se ha visto agravada, de nuevo, por la crisis sanitaria. El confinamiento y los aislamientos por cuarentena han supuesto y suponen para muchas mujeres y menores vivir día tras día bajo el mismo techo que su agresor (durante el periodo de confinamiento más estricto las llamadas al 016 alcanzaron un pico histórico)

¡LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES TAMBIÉN ES PANDEMIA!

¡NI UNA MENOS!  


Por eso hoy también gritamos ¡BASTA de explotación sexual en cualquiera de las formas que pueda adoptar! 

Denunciamos el incremento salvaje en el número de mujeres y niñas que son víctimas de trata dentro de la inabarcable macroindustria sexual de explotación de mujeres, dejándolas aún más vulnerables, si cabe, en estos tiempos de pandemia donde sufren un mayor riesgo de contagio por su mayor exposición al COVID.  


-EXIGIMOS acabar con la explotación reproductiva y con los lucrativos negocios del nicho de mercado que se nos viene encima con los vientres de alquiler. 


-Decimos ¡BASTA! a la hipersexualización de nuestros cuerpos, a la cultura de la violación y a la impunidad de las manadas de violadores. La violación no solo ocurre cuando un desconocido te agarra por la calle y te mata o te deja el cuerpo amoratado, una violación ocurre cuando hay falta de consentimiento o de deseo, cuando no se tiene el mismo nivel de conciencia, cuando hay superioridad de fuerza, cuando la otra persona no está disfrutando y un largo etc. de situaciones similares. SOLO SÍ ES SÍ.  


Difundir contenido privado es violar la intimidad y eso es violencia. 

Violación previo pago es violencia. 

Guardar silencio ante la violencia también es violencia. 

Juzgar a menores o a mujeres que han sido violadas es violencia 


-EXIGIMOS Educación Sexual y Afectiva en los planes de educación, los y las jóvenes se inician cada vez a una edad más temprana en el consumo del porno y aprenden de un modelo ultraviolento, machista y denigrante. Se sigue perpetuando un sistema opresor y de restricción de libertades para las mujeres y de privilegios para los hombres. Se nos enseña a nosotras a tener miedo y extremar las precauciones y no a respetar nuestros cuerpos.  


-REIVINDICAMOS ser visibilizadas en el currículum escolar, durante siglos no hemos formado parte de la historia y hemos sido ocultadas y silenciadas. 


-EXIGIMOS acabar con el género como sistema de opresión y con los roles de género que, nada más nacer, según seamos niños o niñas, se nos imponen y que son los que irán modelando nuestro comportamiento y generando nuestras expectativas de futuro. Este es el gran reto que tenemos por delante: el cambio radical de las mentalidades, cambio necesario y urgente, si queremos acabar con la desigualdad, generadora de todos los tipos de violencia. 


Por todo ello, ¡AQUÍ ESTAMOS LAS FEMINISTAS! 


Estamos en las despensas de nuestros barrios, en los grupos de cuidados, en las redes de apoyo vecinales y en la construcción de esta “nueva realidad”. 

 

 ESTA CRISIS NO LA PAGAMOS NOSOTRAS, 

 LA LUCHA FEMINISTA RESISTE.